No hay dolor
No hay verdad, no hay mentira,
No hay eternidad solo presente, solo ira.
No hay valor en las palabras.
Hay un hombre haciéndose millonario
Inventando una nueva sensación que no produce la droga
Y una fila de compradores a la puerta esperando desesperados.
No hay humanidad, se extinguió.
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viernes, 28 de noviembre de 2008
domingo, 23 de noviembre de 2008
La memoria en mis dedos
No sabía bien como titular esta entrada de blog. Pero hoy, despues de pasar buenas horas leyendo Historia y tratando de terminar mi anteproyecto de tesis, pensé: que mis dedos son agentes de la memoria. Cuando me siento en mi cama o en la silla de mi escritorio, para escribir en estas hojas digitales auxiliándome de mi teclado ya gastado o en mi diario con el lapicero de siempre, son mis dedos los que recuerdan donde está cada tecla o de qué forma se escriben las letras. Con ellas (letras y teclas) construimos nuevos mundos, organizamos el propio, y planteamos profundas y complejas preguntas, que tarde o temprano emprenderemos por su respuesta.
Mis dedos tienen memoria porque saben cómo escribir, cuándo borrar y, en ocasiones, cuando mi mente no puede hallar paz o consuelo, son ellos los que me dirigen en su búsqueda. Escribo lo que sentí, pensé, olí o simplemente intuí. Eso que mis dedos plasman me permite ver lo que realmente percibo, pienso, pregunto o espero, y no es hasta que se materializa que lo entiendo...
NUnca pensé que los dedos fueran tan importantes, pero este "minísculo" descubrimiento me lleva a pensar en la vida misma. En las cosas insperadas que encontramos, en la forma en que las percepciones cambian, en la manera que las pequeñas "cosas" acumuladas o resueltas tranforman y lo bello que es poder meditar, detenerse y agradecer.
Mis dedos tienen memoria porque saben cómo escribir, cuándo borrar y, en ocasiones, cuando mi mente no puede hallar paz o consuelo, son ellos los que me dirigen en su búsqueda. Escribo lo que sentí, pensé, olí o simplemente intuí. Eso que mis dedos plasman me permite ver lo que realmente percibo, pienso, pregunto o espero, y no es hasta que se materializa que lo entiendo...
NUnca pensé que los dedos fueran tan importantes, pero este "minísculo" descubrimiento me lleva a pensar en la vida misma. En las cosas insperadas que encontramos, en la forma en que las percepciones cambian, en la manera que las pequeñas "cosas" acumuladas o resueltas tranforman y lo bello que es poder meditar, detenerse y agradecer.
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