No sabía bien como titular esta entrada de blog. Pero hoy, despues de pasar buenas horas leyendo Historia y tratando de terminar mi anteproyecto de tesis, pensé: que mis dedos son agentes de la memoria. Cuando me siento en mi cama o en la silla de mi escritorio, para escribir en estas hojas digitales auxiliándome de mi teclado ya gastado o en mi diario con el lapicero de siempre, son mis dedos los que recuerdan donde está cada tecla o de qué forma se escriben las letras. Con ellas (letras y teclas) construimos nuevos mundos, organizamos el propio, y planteamos profundas y complejas preguntas, que tarde o temprano emprenderemos por su respuesta.
Mis dedos tienen memoria porque saben cómo escribir, cuándo borrar y, en ocasiones, cuando mi mente no puede hallar paz o consuelo, son ellos los que me dirigen en su búsqueda. Escribo lo que sentí, pensé, olí o simplemente intuí. Eso que mis dedos plasman me permite ver lo que realmente percibo, pienso, pregunto o espero, y no es hasta que se materializa que lo entiendo...
NUnca pensé que los dedos fueran tan importantes, pero este "minísculo" descubrimiento me lleva a pensar en la vida misma. En las cosas insperadas que encontramos, en la forma en que las percepciones cambian, en la manera que las pequeñas "cosas" acumuladas o resueltas tranforman y lo bello que es poder meditar, detenerse y agradecer.
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domingo, 23 de noviembre de 2008
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