La pequeña niña indígena, se sentó a la mesa y platicaba con el hambre:
“si vuelves, por favor, no le digas a nadie de por aquí. Ya se han olvidado de que eres un extranjero”. Esto le decía, mientras el hambre se disfrazaba de invisible en un plato lleno de utopía.
Y Un pequeño gran texto de Eduardo Galeano:
UNA VENTANA SOBRE LA UTOPIA
Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
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viernes, 31 de octubre de 2008
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